martes, 2 de diciembre de 2014

Fuentes primarias y secundarias en la construcción del conocimiento histórico

Fuentes primarias y secundarias en la construcción del conocimiento histórico

José Martín Hurtado Galves

Todo conocimiento histórico necesita de la utilización de fuentes, ya sean documentos, testimonios u objetos. Su argumentación se basa en la interpretación de éstas. A diferencia –por ejemplo– del filosófico, que parte de un discurso teórico en el que se debaten las ideas a partir de las ideas. Y no es que en el histórico no se debatan las ideas, sino que éstas son el producto de la interpretación de las fuentes. 

La utilización de fuentes en historia tiene tres aspectos: primero, como base desde la que se construye el conocimiento histórico (fundamentación); segundo, como medio por el que se transita para construir dicho conocimiento (demostración); y tercero, como límite, en el sentido de que pone una frontera al historiador, impidiéndole que pueda elucubrar sin argumentos acerca de su tema de investigación (verificación).

El primer aspecto, la fundamentación, se refiere a la fuente histórica de la que parte el investigador. Es el punto prístino de donde surgirá el interés, la idea de conocer y demostrar tal o cual suceso, tradición, comportamiento o idea que se quiera investigar. Puede ser un documento escrito, un objeto o un testimonio oral.

El segundo, la demostración, es el trayecto que se sigue en la investigación. No basta con contar con una base sólida, se necesita desarrollar adecuadamente la investigación. Entiéndase por adecuadamente, la correcta interpretación de las fuentes consultadas. Las aseveraciones que se realicen durante la investigación deben estar sustentadas en la demostración constante. Esto no significa que se necesiten hacer cortes intermedios, con el fin de demostrar lo investigado hasta ese momento; sino que durante la investigación no debe salirse de la correcta interpretación de las fuentes. La capacidad del investigador para observar, es decir, su mirada epistemológica, le permitirá verlas desde diferentes enfoques y con distintas posibilidades de interpretación.

El tercero, la verificación, se refiere a que una vez concluida la investigación histórica deberá ponerse a consideración del lector el lugar exacto de donde se obtuvieron las fuentes consultadas, esto permitirá contar con la confiabilidad necesaria y la suficiente certeza de que los resultados son producto de una investigación seria y científica.

Además de los tres puntos anteriores, hay que tener en cuenta que durante la investigación, el historiador realiza una serie de interpretaciones que le permiten alejarse de la mera repetición o transcripción que se obtienen de las fuentes, al construir un conocimiento que es el producto de sus propias reflexiones.   

No se trata de revivir el pasado por medio de traer algunas fuentes al presente, sino de interpretarlas: construir una historia a partir de leer, dialogar y reflexionar con ellas. El pasado no se trae al presente, somos nosotros los que vemos ese pasado desde nuestro presente. Pero lo hacemos con una mirada epistemológica y un discurso actual.

Ahora bien, todas las corrientes historiográficas, aunque difieran en su concepto de historia, así como en la forma en que seleccionan y utilizan sus fuentes, coinciden en algo: se basan en fuentes. La forma en que las seleccionan depende del enfoque que tengan del conocimiento histórico: los que saben que el conocimiento histórico se construye; y los que creen que el conocimiento histórico se reconstruye, trayéndolo del pasado por medio de las fuentes.

Toda fuente le permite al historiador construir un discurso, esto a partir de una mirada epistemológica e histórica. Epistemológica, porque es desde las fuentes que observa con una intencionalidad de construir un logos, hay la necesidad de construir un conocimiento específico. Histórica, porque ubica al sujeto espacial y temporalmente.

Las fuentes son las mismas, no cambian, pero la mirada del historiador no es la misma. Entonces, la información que se pueda obtener de la fuente no se da sólo a partir de ella, sino de la mirada que le da sentido; por ello, al leer los resultados de una investigación, no sólo vemos las fuentes interpretadas, sino la mirada del historiador, su interés o intencionalidad por construir un discurso histórico.

Al final, toda fuente es voz, huella del devenir humano. Por eso, investigar en fuentes resulta, en el fondo, preguntar por el sujeto histórico a través del tiempo. Es observar al pasado desde el discurso histórico del presente; es no dejar el presente desde un estar proyectado hacia una existencialidad que se difumina en el tiempo.

¿Dónde podemos encontrar al ser humano si no es en su propia actividad humana? En este sentido, las fuentes no son más que constancias de que el sujeto estuvo ahí, ocupando un espacio y un tiempo concretamente humanos.

Si no existieran las miradas histórica y epistemológica, no tendría caso utilizar fuentes. Sólo habría una mirada y una sola interpretación histórica unívocas, que agotarían la posibilidad de preguntar por el sujeto histórico. Pero es a partir de dichas miradas diferentes y en movimiento, que las fuentes pueden seguir diciéndonos lo que de antemano, o no, estamos buscando. Solamente la mirada del que inquiere puede obtener una voz, y no un silencio, por respuesta.

Lo material de las fuentes es idea confusa, a pesar de su orden en los archivos. Es dispersión, fuga en tanto que no hay una interpretación de ellas. El sujeto al que aluden es difuso, el hecho de la interpretación no acaba de concretarse, sólo hay referencias espacios en blanco. Pero el historiador ordena, reordena, edifica, construye, interpreta, reinterpreta, resuelve, conecta, le da sentido a lo material para crear una nueva idea a partir de la utilización de fuentes. Su claridad concreta surge de la claridad abstracta de lo material de la fuente. Es entonces que el material histórico, las fuentes, adquieren piel y voz y pueden dialogar con nosotros en un tiempo presente.

Antes de que el historiador utilizara las fuentes, éstas ya estaban “ahí”, pero ese estar ahí era difuso, era el limbo, un laberinto, un caos. Es el historiador quien les da sentido y orden, volviéndolas necesarias.

Por otro lado, la investigación histórica basada en fuentes ayuda al lector, que no hace investigación, a conocer acerca de dichas fuentes sin consultarlas directamente. En el caso de la educación, les permite a profesores y estudiantes contar no sólo con los resultados de la investigación, sino con los lugares específicos de donde se obtuvieron dichos resultados; así como con la posibilidad de revisar dichas fuentes para verlas desde otra visión o conocimiento específico.



Ahora bien, no se trata de utilizar fuentes para justificar que una investigación historiográfica sea válida o no, sino de utilizar las fuentes necesarias para construir un conocimiento historiográfico. Es decir, la historia no es la repetición del pasado, sino, en todo caso, la construcción del discurso y de la imagen de ese pasado a partir de la revisión de fuentes.

Es necesario advertir que también se puede hacer historia del presente. En este sentido las fuentes utilizadas no recuperan un pasado, sino que construyen un presente histórico con elementos del mismo presente. Esta construcción le permite al sujeto construirse desde un sentido ontológicamente histórico. Su ser se da a partir de un estar siendo en el tiempo tanto diacrónica como sincrónicamente.

La historia es un discurso humano y, como tal, necesita construirse, fundamentarse, interpretarse, argumentarse, demostrarse, verificarse. En este sentido las fuentes varían dependiendo no sólo por sus características particulares, sino por la utilización que se hace de ellas.

Podemos decir, grosso modo, que el método que sigue el historiador al utilizar fuentes primarias es el siguiente: busca, encuentra, selecciona, clasifica, “edita” cuando es necesario, contrasta, para obtener no sólo información, sino orientación a su investigación; pero, durante todo este proceso interpreta, argumenta, reflexiona y valora las fuentes a partir de una intencionalidad y tomando en cuenta las circunstancias históricas del texto, es decir, su contexto. Ahora bien, el orden no necesariamente es éste; sin embargo, nos permite tener una mejor visión de lo que hace el historiador. Veamos a continuación algunas preguntas que, aunque generales, se hace el historiador al realizar una investigación.

  • ¿A qué tipo(s) de conocimiento(s) pertenece la fuente (política, religiosa, artística…)?
  • ¿Qué otro tipo de información se puede obtener de ella, además de los datos concretos que contiene?
  • ¿Cómo debe interpretarse, solamente a partir de un enfoque?
  • ¿Cómo está estructurada la información?
  • ¿Qué relación tiene con otras fuentes?

Además, generalmente se parte de una serie de preguntas de orden lógico, tales como:

  • ¿Qué es o qué sucedió?
  • ¿Quién o quiénes participaron o se vieron afectados?
  • ¿Por qué pasó?
  • ¿Para qué se hizo?
  • ¿Cómo se realizó?
  • ¿Dónde sucedió?
  • ¿Cuándo pasó?
  • ¿Cuáles fueron las causas?
  • ¿Cuáles las consecuencias?

Antes de continuar, veamos una forma de clasificar a las fuentes:

Fuentes primarias: son los documentos, testimonios u objetos originales que le permiten al historiador investigar directamente en ellos, sin la intervención de un intermediario (traducción, paleografía, edición, ente otros), pues se corre el riesgo de partir de una interpretación, o segunda lectura. Generalmente las fuentes primarias pertenecen al mismo período histórico que se esté investigando, pero no necesariamente; por ejemplo, puede haber varios años de diferencia entre dos documentos originales, pero si ambos tratan de un mismo suceso, no dejan de ser fuentes primarias en la misma investigación.   

Fuentes secundarias: son los resultados concretos de la utilización de las fuentes primarias, es decir, libros, ensayos, artículos, biografías, monografías, entre otros. Este tipo de fuentes no son de poco valor, pues son el producto de años de investigación histórica. Y para la mayoría de las personas, es la única posibilidad que tienen para conocer sobre temas históricos. Tómese en cuenta, por ejemplo, las dificultades físicas, económicas, de tiempo y capacidad de investigación, que representaría el que todos los que quisieran conocer sobre algún tema histórico, tuvieran que acudir personalmente a consultar en las fuentes primarias.

Es necesario advertir que no hay una clasificación única y absoluta acerca de la fuentes primarias y secundarias, sin embargo, exponemos a continuación una que consideramos puede ser útil para distinguir ambas.

Fuentes primarias:
Escritas:
a)      Documentos públicos o privados (oficiales, políticos, administrativos, jurídicos, económicos, educativos, religiosos, particulares; ejemplos: testamentos, fe de bautismo, actas, informes económicos, listas de asistencia, cartas, diarios personales, entre otros)
b)      Publicaciones (bandos, gacetas, periódicos, entre otros)
c)      Literarios (poemas, cuentos, borradores de novela, crónicas, artículos, ensayos, entre otros)
Iconográficas:
a)      Plásticas (pintura, escultura, arquitectura)
b)      Gráficas (fotografía, dibujos, caricaturas, grabados, carteles, afiches, entre otras)
Orales:
a)      Directas (personas que presenciaron el suceso, o que les contaron dicho suceso)
b)      Grabaciones (filmes, audiovisuales, cine, video, entre otros)

Fuentes secundarias:
                        Escritos (libros, revistas, periódicos, entre otros)
Auditivos (grabaciones de conferencias, entre otras)
                        Auditivos y visuales (teleconferencias, videoclips, entre otros)

Terminamos presentando algunas sugerencias para utilizar fuentes secundarias que –a su vez– utilicen fuentes primarias; con base en que éstas pueden ser recursos didácticos en la educación.

  • Leer párrafos, comprendiendo su significado al subrayar ideas principales y escribirlas con sus propias palabras a la derecha del mismo; tratando de entender la lectura a partir de las propias anotaciones. Posteriormente, cuando se tenga mayor habilidad de lectura, se podrá leer de “corrido” textos completos, y será más fácil detectar lo que nos dice el historiador (propuesta, problema, situación, características, causas, consecuencias, entre otras).
  • Ubicar las palabras que se desconozca su significado y consultarlas en un diccionario.
  • Investigar acerca del autor(es) y contexto en que se escribió.
  • Investigar las características de la corriente historiográfica a la que pertenece el texto.
  • Hacer una ficha de lectura, identificando el espacio (contexto) y el tiempo (diacrónica y sincrónicamente), tomando en cuenta los puntos anteriores.





lunes, 24 de noviembre de 2014

EL PLATO DEL BIEN COMER

El Plato del Bien Comer forma parte de la Norma Oficial Mexicana para la promoción y educación para la salud en materia alimentaria, la cual da los criterios para la orientación alimentaria. NOM-043-SSA2-2005. 

El propósito fundamental de esta norma es establecer los criterios generales para la orientación alimentaria dirigida a brindar a la población, opciones prácticas con respaldo científico, para la integración de una alimentación correcta que pueda adecuarse a sus necesidades y posibilidades. Así como promover el mejoramiento del estado de nutrición de la población y a prevenir problemas de salud relacionados con la alimentación.


Esta NOM establece con  claridad las características de una dieta correcta:
Completa: Que contenga todos los nutrimentos. Se recomienda incluir en cada comida alimentos de los tres grupos.
Equilibrada: Que los nutrimentos guarden las proporciones apropiadas entre sí.
Inocua: Que su consumo habitual no implique riesgos para la salud porque está exenta de microorganismos patógenos, toxinas y contaminantes y se consuma con moderación.
Suficiente: Que cubra las necesidades de todos los nutrimentos.
Variada: Que incluya diferentes alimentos de cada grupo en las comidas, ajustada a sus recursos económicos, sin que ello signifique que se deban sacrificar sus otras características.


El Plato del Bien Comer, una guía de alimentación para México, es un gráfico donde se representan y resumen los criterios generales que unifican y dan congruencia a la Orientación Alimentaria, dirigida a brindar a la población opciones prácticas, con respaldo científico, para la integración de una alimentación correcta que pueda adecuarse a sus necesidades y posibilidades.


Características del Plato del Bien Comer

  • En el diseño de El Plato se puso particular énfasis en evitar transmitir la idea de importancia o predominio de alguno de los grupos. Se llegó así a la elección de un círculo, que luego se convirtió en plato para alejarse del frío concepto técnico de una gráfica circular y hacerlo un símbolo claramente alimentario. 
  • El concepto geométrico de un círculo es que no tiene principio ni fin, dando a entender que todos los grupos son igualmente importantes.
  • Este plato está dividido en tercios con un área equivalente para cada rebanada.
  • Dos de los tres grupos de alimentos están a su vez subdivididos en dos sectores: en el caso del grupo de verduras y frutas las rebanadas son del mismo tamaño; sin embargo, en el grupo de las leguminosas y alimentos de origen animal dos terceras partes del área se destinan a las leguminosas y el resto a los alimentos de origen animal, sugiriendo la proporción de ellos que se recomienda consumir.
  • Es interesante notar que en el plato mexicano la papa está localizada en el grupo de los cereales, ya que es un alimento feculento con un elevado contenido de almidón.
  • Con la palabra  “combina” colocada entre el grupo de cereales y leguminosas, se pretende promover la combinación de cereales y leguminosas, con la finalidad de obtener una proteína de mejor calidad.


  • En el Plato se decidió no incluir las grasas y los azúcares. La razón de esto fue que estos productos son ingredientes y no alimentos primarios; y el incluirlos en el esquema como un grupo aparte indicaría la recomendación de su consumo obligado, situación por demás indeseable.
    • En cuanto a los colores utilizados: se recurre a colores que en general pueden relacionarse con los alimentos incluidos en los distintos grupos: amarillo para los cereales, verde para verduras y frutas y un color rojizo para leguminosas y alimentos de origen animal.
    • En el Plato se evitó dar recomendaciones cuantitativas, esto fue porque las necesidades nutrimentales difieren en forma muy notable con la edad, el tamaño corporal, el sexo, la actividad física y el estado fisiológico (crecimiento, embarazo, lactancia). Por lo que, según el grupo que realizó este esquema, de señalarse cantidades se podría fomentar el consumo excesivo en algunos individuos y el consumo deficiente en otros, promoviendo, de esta manera,  obesidad o desnutrición.
    • En el diseño gráfico del Plato, se tuvo especial cuidado en evitar que los dibujos de alimentos discordaran en su tamaño real y de las cantidades razonables de consumo; un ejemplo de esto es que en la ilustración se incluyó sólo un huevo o una pieza de pollo.
    También se procuró incluir en los dibujos, alimentos o preparaciones habituales en México, como la flor de calabaza, el nopal, las galletas de animalitos, alegrías y bolillos.

  • Mensaje de El Plato del Bien Comer

  • Un mensaje central de este esquema es el de sustitución y complementariedad: “variar dentro de cada grupo” y “combinar entre los grupos”.  Para entender mejor estos conceptos se recurre a la teoría de agrupación de los alimentos (4).
    • Cada grupo se forma con base en la semejanza que exista en torno a alguna característica importante de los alimentos que lo integran. Tales alimentos no son idénticos, pero sí lo suficientemente parecidos para juntarlos y aceptar que son razonablemente equivalentes y, por ello, sustituibles entre sí.
    • Dentro de un grupo, los alimentos son equivalentes (sustituibles), pero no complementarios, mientras que entre grupos los alimentos son complementarios, pero no sustituibles. Dicho de otra forma, la complementación ocurre entre grupos, no dentro de ellos, y la sustitución se da dentro de cada grupo y no entre ellos.
    La finalidad de los esquemas de los grupos de alimentos es transmitir de manera sencilla, directa y resumida el mensaje de guías nacionales de alimentación en una forma visual, para coadyuvar a la educación de la población.

    Grupos de alimentos

    Para fines de orientación alimentaria se identifican tres grupos de alimentos, los tres igualmente importantes y necesarios para lograr una buena alimentación:
    1.            Verduras y Frutas
    2.            Cereales y tubérculos
    3.            Leguminosas y alimentos de origen animal
    Verduras y Frutas

    Son la única fuente de vitamina C en la dieta, además aportan otras vitaminas como ácido fólico, carotenos, vitamina K y minerales como el potasio y el hierro entre otros. Es importante recordar su aporte de fibra dietética, sobretodo cuando se comen crudas y con cáscara.
    Ejemplos de verduras: acelgas, verdolagas, quelites, espinacas, flor de calabaza, nopales, brocoli, coliflor, calabaza, chayote, alcachofa, chícharos, tomate, jitomate, hongos, ejotes, chile poblano, zanahorias, aguacate, pepino, lechuga, entre otras.
    Ejemplos de frutas: Guayaba, melón, papaya, sandía, toronja, lima, limón, naranja, mandarina, zapote, plátano, ciruela, higo, mango, mamey, chicozapote, uvas, entre otras.

    Cereales y tubérculos

    Este grupo aporta la mayor parte de la energía que se  necesita diariamente, así como una importante cantidad de vitaminas. La recomendación de consumir los cereales integrales es con el fin de obtener mayor cantidad de vitaminas, así como de ser una fuente importante de fibra dietética, la cual ayuda a normalizar las evacuaciones y a dar volumen a la dieta.
    Ejemplos de cereales: maíz, trigo, avena, arroz, amaranto, centeno, cebada y sus productos derivados como la tortilla, el pan, las pastas.
    Ejemplos de tubérculos: papa, camote, yuca.
  • Leguminosas y alimentos de origen animal

    Este grupo aporta proteínas que son indispensables para el crecimiento, así como minerales como el hierro, el calcio, el zinc, entre otros, y varias vitaminas como la vitamina A y varias del complejo B.
    Ejemplos de leguminosas: frijol, lentejas, habas, garbanzo, alubias y soya.
    Ejemplos de alimentos de origen animal: leche, queso, yogurt, huevo, pescado, mariscos, pollo, res, cerdo, etc.

  • Lista de recomendaciones que resumen los conceptos centrales de orientación alimentaria y que deben acompañar a la imagen del Plato.

    1.- Uno de los mensajes centrales recomienda:
    2.- Incluye, al menos,  un alimento de cada grupo en cada una de las comidas del día.
    3.- Come la mayor variedad posible de alimentos:
    a)  Muchas verduras y frutas, en lo posible crudas y con cáscara (por su mayor contenido de vitaminas y fibra), prefiere las de temporada que son más baratas y de mejor calidad.   Justificación para esta recomendación: Las verduras y frutas son la única fuente de vitamina C, además de contener otras vitaminas y nutrimentos inorgánicos. El consumirlas crudas preserva mejor las vitaminas, sobretodo la C, y el consumirlas con cáscara promueve un mayor consumo de fibra).
    • b)  Suficientes cereales (tortilla, pan integral, pastas, arroz o avena), de preferencia integrales, combinados con leguminosas (frijoles, lentejas, habas o garbanzo).   Justificación para esta recomendación: Los cereales son la mayor fuente de energía de la dieta y si son integrales contienen fibra dietética. Al combinar los cereales con las leguminosas se mejora la calidad de la proteína vegetal.
    • c) Pocos alimentos de origen animal, prefiere el pescado o el pollo sin piel a las carnes de cerdo, borrego, cabrito o res. Consume leche descremada.  Justificación para esta recomendación: Evitar así el consumo excesivo de grasas saturadas y colesterol. Y al preferir el pescado se promueve el consumo de ácidos grasos omega 3.
    • d) Come de acuerdo a tus necesidades y condiciones. Ni de más, ni de menos. Justificación para esta recomendación: Evitar la obesidad o la desnutrición.
    • e) Consume lo menos posible de grasas, aceites, azúcar y sal.
    • f) Prefiere los aceites a la manteca, mantequilla o margarina.  Justificación para esta recomendación: Los aceites contienen ácidos grasos esenciales, mientras que los otros productos contienen más grasas saturadas y ácidos grasos trans.
    • g) Cocina con poca sal, endulza con poca azúcar; no las pongas en la mesa y modera el consumo de los productos que los contengan en exceso.  Justificación para esta recomendación: Evitar la obesidad con el consumo excesivo de grasas y azúcares. Así como la hipertensión por un aumento en el consumo de sal.
    • h) Bebe agua pura en abundancia. La recomendación para el adolescente y el adulto es beber alrededor de 2 litros de agua al día. Evitando consumir refrescos.
    • i) Procura la máxima higiene al almacenar, preparar y consumir los alimentos:
    • Bebe únicamente agua hervida o desinfectada.
    • Lava y desinfecta las verduras y frutas que se comen crudas.
    • Lávate las manos con agua y jabón antes de comer y después de ir al baño o de cambiar pañales.
    • Los pescados, mariscos, pollo, carnes deben consumirse bien cocidos.
    4.- Acumula 30 minutos de actividad física al día:
    • Inicia por períodos de 5 ó 10 minutos e incrementa poco a poco el tiempo.
    • Procura que se acelera tu corazón, tu respiración se haga más rápida pero que puedas hablar sin sofocarte.

    5.- Mantén un peso saludable, el exceso y la falta favorecen el desarrollo de problemas de salud. Si eres mayor de 18 años y tu IMC (Índice de Masa Corporal) está entre 18.5 y 24.9, puedes considerar que tienes un peso adecuado:
    • IMC = Peso (kg)
    • Estatura (m)²
      • Si tu IMC es menor de 18.5 tienes bajo peso
      • Si tu IMC está entre 25 y 29.9 tienes sobrepeso
      • Si tu IMC es igual o mayor a 30: ¡Cuidado, padeces obesidad!
      • Vigila el crecimiento y desarrollo de los niños.
      • Cuida que tu cintura mida menos que tu cadera.
      • Perímetro de cintura recomendado:
        • Mujeres: < 80 cm
        • Hombres: < 90 cm
      6.-    Si tomas bebidas alcohólicas, no bebas más de dos copas al día (se recomienda que la bebida sea vino tinto) y sólo con los alimentos.
      7.-   Evita fumar. Si fumas, trata de dejarlo, mientras más pronto mejor.

    • Conclusión
      En conclusión, el esquema del Plato del Bien Comer no fue diseñado para sustituir un programa de orientación alimentaria, sino que es un instrumento con propósitos de ayuda gráfica, para ilustrar como promover una dieta saludable, mediante la combinación y variación de los alimentos que integran la dieta.